Artevega utiliza cookies. Si continuas navegando, se entiende que aceptas su uso.

Juan Vicente Vega, firma dicen
CRÍTICAS Y COMENTARIOS

Diario Málaga Hoy

Viernes, 19 de octubre de 2016

Juan Vicente Vega lleva su ‘Cuerpo y color’ al Colegio de Aparejadores
El artista malagueño vuelve a exponer en este espacio una selección de su obra más reciente

C. Fernández, Málaga

Aunque nació en Bergisch-Gladbach (Alemania), Juan Vicente Vega volvió al país que dejaron sus padres al emigrar y estudió Bellas Artes en la Universidad de Granada. Allí comenzó a nacer su yo personal, a dar forma a sus inquietudes artísticas más intrínsecas, aunque finalmente su faceta profesional le haya llevado por el terreno de la docencia y sea el actual director de la Escuela Oficial de Idiomas de Málaga. Esto nunca le ha impedido el desarrollo paralelo de su trayectoria pictórica, la que ahora le lleva a exponer su obra más reciente en el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Málaga.
Cuerpo y Color es el título de esta muestra en la que el autor “pone de manifiesto nuevamente su característica faceta de artista de lo encontrado, capaz de incorporar de manera virtuosa a su obra todo tipo de elementos y objetos carentes, en un principio, de función artística alguna, para darles una segunda vida”, según explican en el catálogo de la muestra que se inaugura mañana (a las 20:30) y que se podrá ver hasta el 11 de noviembre.
Vega se define como pintor, “pero a veces tan matérico que acaba esculpiendo”, comentan sobre su obra. “Cuando le pesa la materia, dice buscar el color. Si le satura el color, lo aligera. Y cuando la mancha le desborda, acaba dibujando. Así, hasta abandonar la materia y sumergirse en la música… Y después de la música, de nuevo lo tangible”, agregan. En su haber reza una docena de muestras individuales que han llevado su obra a salas de Granada, Málaga, Colonia, París y Nueva York.



ARTIFACT GALLERY, New York

15 de abril de 2016 - 5 de mayo de 2016

Juan Vicente Vega. Pintor y bricoleur.

Salvador Haro González
Decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Málaga

Hace treinta años conocí a un joven que quería ser artista y que, como yo, iniciaba sus estudios de Bellas Artes en la Universidad de Granada. Su obra plástica ha evolucionado mucho desde aquellos días, como no podía ser de otro modo, habiendo adquirido fuerza, rigor y profesionalidad, sin perder, sin embargo, la frescura de quien aborda una disciplina nueva.
Las pinturas que presenta en esta exposición son buen ejemplo de esta frescura. Se trata de un conjunto diverso, en el que conjuga lenguajes diferentes, pero que goza, al mismo tiempo, de una estructurada unidad como grupo. Esta unidad reside tanto en el uso del color como en la voluntad constructiva, así como en el reiterado uso de varios niveles de representación en cada una de las obras. El color es siempre alegre, vivo, y no esconde su naturaleza como artificio, antes bien, explora esta naturaleza y la aprovecha para presentar realidades alternativas, imaginadas por el artista. Por otra parte, en todas sus obras encontramos un uso constructivo de los diferentes elementos que configuran la imagen, en un sentido amplio del concepto construir, pues no sólo construyen el propio cuadro, sino que además su distribución sobre la superficie pictórica remite siempre a una voluntad casi escultórica, si no arquitectónica. En efecto, todos sus cuadros parten de un elemento formal, un tema, real o imaginado, que recrea a través de los signos que lo conforman y con el que construye formas, espacios y volúmenes de un modo directo, sin claroscuros, solamente utilizando el color para vertebrar estas estructuras. El tercer elemento unificador consiste en la elaboración de diferentes niveles de representación en cada pintura, que consigue utilizando diversos recursos, que van desde la combinación de objetos añadidos y signos pictóricos, a la utilización de transparencias.
En 1912 Picasso ejecutó su famosa Silla con rejilla, una obra en la que por vez primera se utilizaba el collage. Inauguró así un modo de representación en el que los trazos puramente pictóricos se combinan con objetos reales para configurar una imagen. En este caso se trataba de un trozo de hule con un estampado de rejilla. El gran hallazgo radica en que estos elementos añadidos presentan una doble significación, pues por un lado contribuyen a la construcción de la imagen, pero al mismo tiempo no pierden su significado original y pueden ser reconocidos como tales. Juan Vicente Vega explora esta capacidad de los objetos añadidos, y su combinación con lo pictórico, en seis de los cuadros que presenta en esta exposición. De estos objetos le interesan sus cualidades volumétricas tanto como su colorido, a menudo estridente. Incorpora todo tipo de objetos, con importantes referencias al propio hogar, como es el caso de las pinzas para ropa o los utensilios de cocina, y también al oficio de pintor, lápices, pinceles… todo ello con una pretensión que roza lo kitsch. Estos elementos añadidos, cuidadosamente distribuidos, se combinan con signos pictóricos, generalmente de pequeño formato. Los signos, a modo de caligrafía, rellenan los espacios generados entre los objetos, con los que establece rimas de color que unifican la imagen. Recuerdan en ocasiones a meandros, remitiendo a algunas de las primeras representaciones artísticas del hombre primitivo. En su combinación con las tintas planas de los fondos podemos reconocer un lenguaje próximo al Pop, y es justamente de la combinación de las referencias naturalistas, los signos pictóricos y los objetos añadidos de donde emana la existencia de diversos niveles de representación y por lo tanto una extraordinaria polisemia.
Juan Vicente Vega presenta, también, una colección de trece pequeñas obras realizadas sobre cristal, que se diferencia del primer grupo principalmente en que en estas no existen elementos añadidos. Mantienen en común, como ya se ha enumerado, la misma filosofía en cuanto al uso del color, la capacidad constructiva de los signos pictóricos y el uso de diversos niveles de representación. En este caso, se trata de verdaderos niveles físicos que se distribuyen estratigráficamente. La obra está desarrollada sobre cristales oscuros, en los que el artista pinta sobre ambas caras. Este cristal se apoya sobre un fondo, gris o negro, en el que aparecen también signos pictóricos con idéntico tratamiento tanto en la forma como en el cromatismo. La oscuridad del cristal y las diversas profundidades en las que se encuentran las distintas capas de pintura, establecen un percepción directa de estos tres niveles de representación. Todos los niveles aparecen como un conjunto, perfectamente armonizado, en el que los signos pictóricos a diferentes profundidades se conjugan para presentar una imagen de un extraordinario interés. En general, todas estas obras sobre cristal presentan imágenes de marcado carácter constructivo, aprovechando las alteraciones que sobre el color produce la transparencia a través del cristal oscuro para potenciar sus cualidades volumétricas. Otro rasgo común de todos ellos es que los signos pictóricos se articulan unos junto a otros a modo de mosaico, una forma de estructurar la imagen que recuerda a los trencadís de Gaudí. Y estos fragmentos de color, plano y brillante, resplandecen sobre los fondos oscuros. Sobre este asunto, el propio artista confiesa la ascendencia que sobre él tienen las obras del primer Kandinsky, en el que las formas construidas y los colores emanan, también, de la oscuridad. Hay un último rasgo común en todas las obras presentes en la exposición que es necesario destacar. Juan Vicente Vega es un bricoleur en el sentido que le otorga el antropólogo francés Levi-Strauss, que por oposición al homo faber, es aquel que aprovecha los elementos que tiene a su alcance para construir su obra. Así, por ejemplo, las pinturas realizadas en los cristales oscuros surgen de la oportunidad de reciclar las baldas de una antigua estantería, mientras que las pinturas con elementos añadidos tienen un importante débito con aquellos objetos que el artista encuentra en los bazares, en los que las baratijas que allí se venden aparecen para el bricoleur como mundos de posibilidades para su obra. De todos estos elementos hallados y de la perspicacia del artista surge este magnífico conjunto de obras que constituyen la presente exposición, llena de frescura y buen hacer, en la que Juan Vicente Vega nos muestra su extraordinaria capacidad para combinar diversos lenguajes, presentándonos, así, una obra polisémica y bella.

(Traducción)

ARTIFACT GALLERY, New York

April 15, 2016 - May 5, 2016

Juan Vicente Vega. Painter and bricoleur.

Salvador Haro González
Dean of the Faculty of Fine Arts of the University of Malaga

Thirty years ago I met a young man who wanted to be an artist and who, like me, was beginning his studies in Fine Arts at the University of Granada. His plastic work has of course developed a lot since those days. He has gained strength, rigor and professionalism, yet without losing the freshness of someone embarking on a new field.
The paintings on display at this exhibition are a good example of this freshness. It is a diverse ensemble which brings together various languages but which, at the same time, enjoys a structured unity. This unity lies both in the use of color and constructive intent, as well as in the repeated use of various levels of representation in each of the works. The colors are always bright and vibrant – he doesn't hide their nature as an artifice; rather, he explores this nature and uses it to present alternative realities that he imagines. In all of his works we can see a constructive use of the various elements that make up the image – though in the wider sense of construction, since not only are the painting themselves constructed, but also their distribution over the surface of the picture always suggests an almost sculptural, if not architectural, intention. Indeed, all of his works start with a formal element, a theme – real or imaginary – that is recreated through the signs that it comprises and with which he constructs shapes, spaces and volumes in a direct way, without chiaroscuro, only using color to support these structures. The third unifying element consists of creating various levels of representation in each painting, which he achieves by using a variety of resources, ranging from the combination of objects added and pictorial signs, to the use of transparencies.
In 1912 Picasso created his famous Still Life with Chair Caning, the piece in which he used collage for the first time. He thereby started a mode of representation in which purely pictorial strokes are combined with real objects to compose an image. In this case, it was a piece of oilcloth with a printed caning. The great discovery was that these added elements have a double meaning since, on the one hand, they contribute to the construction of the image, but at the same time they do not lose their original meaning and can be recognized as what they are. Juan Vicente Vega explores this capacity of the added objects and its combination with painting in six of the works on display at this exhibition. He is interested in the volumetric qualities of these objects, as well as their often strident color. He incorporates all kinds of important references to home, such as clothespins or kitchen utensils, as well as painter’s tools, including pencils and paintbrushes, all of which is done with an intention that borders on kitsch. These curiously distributed elements are combined with pictorial signs, generally small in size. The signs, in the form of calligraphy, fill the spaces created between the objects, establishing rhyming colors that unify the image. They sometimes remind us of meanders, in reference to the first artistic representations of primitive man. In combination with the solid colors of the background, we might recognize a language similar to Pop, and it is precisely this combination of naturalist references, pictorial signs and added objects that gives rise to the various levels of representation, and thus an extraordinary polysemy.
Juan Vicente Vega also displays a collection of thirteen small works on glass, which is mainly distinguished from the first group in that there are no added elements in these. As mentioned above, they all have in common the same philosophy in terms of the use of color, the constructive capacity of the pictorial signs and the use of various levels of representation. Here, they are true physical layers that are distributed stratigraphically. The work is painted on dark glass, where the artist has painted on both sides. This glass rests on a gray or black support, on which pictorial signs appear too, identically treated, both in terms of shape and color tone. The darkness of the glass and the various depths at which the different layers of paint can be found establish a direct perception of these three levels of representation. All of the levels appear as an ensemble, in perfect harmony, where the pictorial signs at different depths are combined to display an extraordinarily interesting image. In general, all of these works on glass display images with a distinct constructive character, where the artist makes use of the alterations that the transparency makes to the color via the dark glass, strengthening its volumetric qualities. Another feature common to all of the paintings is that the pictorial signs fit together in a mosaic form, a way of structuring the image that recalls Gaudí’s trencadís. These fragments of flat, shiny color gleam on the dark backing. In this regard, the artist himself confesses the influence that the works of the first Kandinsky had on him, in terms of the shapes constructed and how the colors emanate from the darkness.
There is one final feature common to all of the works at the exhibition which should be highlighted. Juan Vicente Vega is a bricoleur (handyman), in the sense given to it by the French anthropologist Levi-Strauss, as opposed to the homo faber (tool maker), in that he uses elements within his reach to construct his work. Thus, for example, the paintings on dark glass came about because he happened to have some old shelving available to recycle, whilst the added elements are mostly objects that the artist finds in dollar stores. The bric-a- brac that he finds there opens up a whole world of possibilities for his work. From all of these elements and from the shrewdness of the artist arises this magnificent ensemble of works that make up this exhibition, full of freshness and knowhow, where Juan Vicente Vega shows us his extraordinary ability to combine diverse languages to present us with his beautiful and polysemic work.



ARTIFACT GALLERY, New York

15 de abril de 2016 - 5 de mayo de 2016

George Kowzan
Artist

Be prepared for an assault on your senses! This is not just another exhibition of “mixed media” art. The art of Juan Vicente Vega bombards the viewer with a vibrant explosion of colour and an eclectic mix of kitsch objects. Plastic spoons, hair rollers, kitchen utensils and clothes pegs combine with vivid, almost fluorescent colours to create these startling works. With echoes of Dadaist “ready-mades”, Vega has turned the “ordinary” into the extraordinary.
In the 1980’s, Vega began working in this genre of art, known as “técnica mixta” in Spain. He collected rusty, discarded parts of farm machinery on his rambles through the countryside in Andalucía, and was inspired by their textures and earthy colours, often combining these “found objects” with natural pigments sourced directly from the rocks and soil of the landscape. Today he wanders the aisles of his local “dollar stores” in Málaga in search of inspiration from everyday items associated with our modern, “throw-away” society. The result is a snapshot of twenty-first century culture: a time capsule of life in 2016, which touches everyone who cares to look.
This exhibition also showcases Vega’s other works on glass. These create a sense of three-dimensionality and depth, in a style that Vega calls “arte volumétrico”. The pictures are constructed on three different planes encouraging the viewer to enter the space within the frame. He was inspired to experiment in this genre after dismantling an old bookcase and using the smoked glass shelves as his “canvas”. Clever utilization of both sides of the glass, and the background, creates an enhanced sensation of both literal and metaphorical depth. But, as with all experimentation, he was surprised that the outcome was not as expected: “I thought that the colour on the background would be the most obscure because it is the furthest away. However, it is the colour on the underside of the glass - the middle plane - that appears to be the darkest. I can’t explain it, but it works!”
Vega wants the viewers of his work to make their own experiments and interact with his art: to look, and revisit; to question. What is the significance of the tea-strainer? Why has he placed a bright yellow bow tie next to a spatula? That mapping pin, carefully positioned - what does it mean?
Ask the questions, search for answers, make connections and continue the dialogue.
Fascinating!



AGORA GALLERY, New York

December 17, 2013 – January 9, 2014

Press Release

The work of artist Juan Vicente Vega swings between the twin poles of representation and abstraction. Interested in pintura matèrica, which translates from Spanish to simply “matter painting,” Vega’s vibrant compositions in acrylic are most closely associated with Abstract Expressionism. Although he works consistently in a lively palette, his works on canvas or wood are more figurative, and the strong presence of objects intersects with the artist’s gestural strokes, stains, lines and incisions. “I seek harmony in some cases… and dispersion in others,” remarks Vega. Born to Spanish parents in Germany, he notes his formal art education in Granada as well as several trips to Latin America as a youth as having produced a new type of “cultural impulse” evident in his practice and process. Many of his paintings reflect this sense of cultural hybridity, particularly works featuring pre-Columbian subject imagery and architectural motifs linking back to Andean, Central American and Brazilian traditions.
Juan Vicente Vega was born in Bergisch-Gladbach, Germany. He studied Fine Arts with a concentration in painting at the University of Granada.

(Traducción)

AGORA GALLERY, New York

17 de diciembre de 2013 – 9 de enero de 2014

Nota de prensa


La obra del artista Juan Vicente Vega oscila entre los polos de la representación y la abstracción. Atraído por la pintura matérica, las vibrantes composiciones en acrílico de Vega están estrechamente relacionadas con el expresionismo abstracto. A pesar de su constante paleta de colores vivos, las obras del artista sobre tela o madera son en su mayoría figurativas, y la presencia dominante de objetos está marcada por trazos gestuales, manchas, líneas e incisiones. "Busco armonía en algunos casos ... y dispersión en otros", comenta Vega. Hijo de padres españoles y nacido en Alemania, recibe su formación artística en Granada y obtiene en varios viajes de juventud a América Latina un "impulso cultural" evidente en su práctica y desarrollo artístico. Muchas de sus pinturas reflejan este sentido de la hibridez cultural, en particular las obras con imaginería de objetos precolombinos y motivos arquitectónicos que el artista devuelve a las tradiciones andina, centroamericana y brasileña.
Juan Vicente Vega nació en Bergisch-Gladbach, Alemania. Estudió Bellas Artes con especialidad en pintura en la Universidad de Granada.



Diario Sur

Sábado, 6 de marzo de 2004

El pintor Juan Vicente Vega expone una colección que recicla objetos cotidianos

Colegio Oficial de Arquitectos Técnicos y Aparejadores de Málaga

Marina Polonio, Málaga

Lápices, estuches, telas de saco, cuerdas, resina, papel, serrín, jeringuillas, perchas, cucharas de madera... cualquier objeto cuyo destino fatal suele ser la basura ha sido rescatado por el artista Juan Vicente Vega y reutilizado para crear expresiones artísticas en todos sus estados posibles.
Treinta y cuatro cuadros y figuras realizadas a través de la representación convencional de la línea y la composición confluyen con materiales abstractos que representan, según su autor, un arte emergente por sí mismo, dando lugar a formas extremadamente sugerentes. De sus obras se desprende la influencia que han ejercido en el pintor las tendencias simbólicas y representativas y especialmente las culturas precolombinas en el colorido y el tipo de trazos que utiliza. “La figura de Lucio Muñoz ha sido un referente muy importante pero también los expresionistas alemanes, como Kandinsky y, cómo no, Picasso”, destacó Vega.
Con esta retrospectiva el artista pretende que los visitantes se dejen llevar por los sentidos y disfruten de la estética de la materia y el color, ya sea sobre madera, corcho o incluso cartón. Una pretensión que quedará patente, ya que sumerge al espectador en un mundo donde los materiales inertes y sin vida aparente recobran el protagonismo y transforman la cotidianeidad en una explosión de belleza.
Entre la colección de obras expuestas se encuentra un manifiesto elaborado antes de al guerra de Irak y que se adelantó a las desoladoras consecuencias acaecidas durante el conflicto. Además, la obra 'Striptease' representa un “perfil de Nueva York, una figura antropomorfa donde reside un cúmulo de cosas desagradables a la vista de cualquiera”, explicó Vega.



Presentación para la exposición en el Colegio Oficial de Arquitectos Técnicos y Aparejadores de Málaga en marzo de 2004

Aquello que la materia sueña

La índole del juego que Juan Vicente Vega nos propone con su obra es la de los juegos que obligan a construir compromisos. Ese juego supone una intensa meditación sobre el espacio y la materia, un dejarse arrastrar por una visión que exige desafiar preguntas aplazadas y absolutamente necesarias. Con la mirada que su obra representa, la materia aparece sutil, ligera, sin ese peso que nuestra percepción le achaca. Y deja de ser obstáculo para ser convertida en aliada.
De forma matérica y, a la vez, gravemente sutil, Juan Vicente Vega busca eso que la materia sueña. Y la trasciende mientras juega con ella. Y es la propia materia la que levanta sus velos para que aparezcan otros nuevos, hasta que en algún momento sublime del juego resplandezca la mínima pulsión por la que se manifiesta el símbolo.
Es entonces cuando aparece el mundo real. Y ese juego es como la danza cósmica en la que nos mecemos sin que nuestra voluntad intervenga de alguna manera.
Porque ahondando en él, con la composición, con el color, con los materiales que el azar le ofrece, en actitud de máximo respeto hacia todo ello y en apasionada reflexión, en soledad, el artista transforma el juego en ese compromiso real con el mundo y lo acerca a su verdadera naturaleza.
Con esa reflexión sobre la materia y el espacio, abismando-se necesariamente en preguntas de las que apenas existen respuestas, Juan Vicente Vega encuentra ese punto exacto desde el cual la percepción del microcosmos no es otra que la percepción del macrocosmos.
Así, desnuda formas, horada conceptos, acaricia el vacío, desprendiendo del mundo visible molestas y ridículas connotaciones espacio-temporales que le impidan llegar a ese lugar de secreta y total y serena percepción.
Y en su deseo de comprensión se deleita ante la misa puerta que lo separa del otro lado, y allí vaticina lo que hay tras ella, que es lo que su propia obra ya sugiere: la pura desnudez cuando no se mezclaba con el pudor, la mirada cuando era limpia, las formas cuando aún eran simples, el color cuando no estaba unido a las formas, la luz cuando sólo era vibración a punto de posarse, el vacío cuando en él estaba todo.
Y se acerca y vislumbra y comprende.
Es en ese lugar donde Juan Vicente Vega sueña sueños que nos competen a todos, y al abrirnos sendas que difícilmente podríamos haber abierto sin su alianza se convierte en cómplice de toda búsqueda.
Y la tarea es ardua y difícil.
Y todos le agradecemos que camine por esos mundos tan cercanos como invisibles y nos los muestre.
Porque Juan Vicente Vega sigue un camino del que no sólo no teme las bifurcaciones sino que las busca intensamente, ya que afrontándolas, convierte cada duda en una simiente de verdad.

Joaquín Nebro



Galerie Lhomme

Juan Vicente Vega

Du 14 au 25 septembre 1993

Passage Lhomme – 26 rue de Charonne - 75011 Paris

Né espagnol en terre Allemande le 08 / 06 / 64 Juan Vicente Vega a rejoint son pays d'origine depuis 10 ans.

Il bénéfice du privilège de deux influences artistiques et culturelles différentes.

Fasciné par les nuances chromatiques d'oxydation de matériaux ferreux, il nous offre l'effet de corrosion, d'un temps rouillé, mais aussi émouvant qu'un avenir lui aussi rouillé, d'un passé pas encore entamé.
Mais ce n'est pas dans la coloration son seul moyen d'obtenir cet effet de corrosion.
Il octroie aux objets une accentuation aux dimensions multiples, à travers des épaisseurs de textures.
Les objets en décomposition peuvent aussi être beaux et dégager une magie ou une incantation.
Sa Série Américaine, envoûtante de mystère, résonne de ces incantations symbolistes d'un passé aux accents précolombiens, qu'il réinvente au fur et à mesure de ses rêves.

(Traducción)

Nacido español en tierra alemana, el 08/06/64, Juan Vicente Vega volvió hace 10 años a su país de origen.
Goza del privilegio de beneficiarse de dos influencias artísticas y culturales diferentes.
Fascinado por los matices cromáticos de la oxidación de materiales ferrosos, el artista nos enfrenta al efecto de la corrosión, a la conmoción de un tiempo herrumbroso que anuncia un futuro igualmente herrumbroso, y remite a un pasado que aún no ha comenzado.
Pero no es la coloración su única manera de obtener ese efecto de corrosión.
Otorga a los objetos una acentuada sobredimensionalidad a través del espesor de las texturas.
Los objetos en descomposición pueden ser bellos y exhalar magia y encantamiento.
En la Serie Americana, hechizante y misteriosa, resuenan encantamientos simbolistas de un pasado precolombino, que el artista reinventa a la medida de sus sueños.



Ideal de Granada

lunes, 17 de junio de 1991

Serie Americana de Juan Vicente Vega Expósito

Palacio de los Condes de Gabia

Frente a la moda del relieve textural abstracto, Juan Vicente Vega Expósito prefiere aplicar esa técnica, junto a collages y raspados profundos, a una figuración muralista inspirada en los grandes temas del arte precolombino. La evocación es oportuna por el tiempo y sugerente por la forma: el cuadro se presenta como signo material de una cultura, y al mismo tiempo como muestra arqueológica contemporánea. Es retórica su formulación, erudito su contexto y teatral su montaje; pero se acierta en la minoración de la luz a base de bandas negras, para favorecer la contemplación de lo que en el cuadro aparece con intencionada carga de misterio.



Granada 2000

26 de mayo de 1989

Exposición colectiva de estudiantes de Bellas Artes: La viva promesa del futuro pictórico

Eva V. Galán


Iniciativas como ésta que hoy nos ocupa resultan sumamente interesantes e ilustrativas para el más profundo conocimiento del actual pulso artístico que vivamente late dentro de los grupos de nuestros más jóvenes pintores, que se encuentran ahora mismo sumergidos en el apasionante maremagno del aprendizaje práctico y conceptual, en una perpetua y diaria lucha consigo mismos y con los elementos propios de su trabajo, animados de ese febril afán que les incita a sustraer de la materia misma el máximo de posibilidades formales y expresivas, siempre ávidos de nuevos caminos y maneras, realizando cotidianamente una labor que raya a veces en lo épico, y siempre en lo sublime.
(...), pasamos por una excelente serie de composiciones, de entre las que sobre todo destaca “Metal”, de J. Vicente Vega, riquísima composición, equilibrada de color y forma, en la que el alarde de sensibilidad sólo se iguala al profundo conocimiento de la técnica. (...)



Wochenspiegel Köln-Porz

30. November 1988

Wieder Ausstellung in der Klostergalerie


(rh). Werke des spanischen Künstlers Juan Vicente Vega sind noch bis Sonntag, 11.Dezember, in der Galerie im alten Kloster in Zündorf, Gütergasse 33, zu sehen. Vega, der in Deutschland geboren und aufgewachsen ist, jedoch seit fünfeinhalb Jahren wieder in Granada lebt und an der dortigen Universität Kunst studiert, stellt damit zum ersten Mal in Deutschland seine im Heimatland bereits gut bekannten Bilder aus.
Auch Dinge, die zerfallen, können schön sein, können ihren eigenen Zauber, ihren eigenen Reiz besitzen. Dies macht der Künstler dem Besucher der Ausstellung in beeindruckender Weise deutlich. Gegenstände, wie alte verrostete Landmaschinen und ausgediente Handwerkszeuge rückt er in seinen Bildern überdimensinal in den Vordergrund. Überzogen mit der Patina des Zerfalls, eingebaut in die weitläufige, sonnendurchglühte spanische Landschaft, auf diese Weise wird eine Wechselwirkung erzeugt, die den Betrachter unwillkürlich in ihren Bann zieht. Liegen in ihr doch auch philosophische Aussagen, verkünden vom Werden und Vergehen der Dinge in unserem Leben. Die Motive scheinen plastisch vorzuspringen. Erreicht wurdediese scheinbare Dreidimensionalität mit Hilfe von vielen kleinen Plastiksplittern, mir denen Juan Vicente Vega die dargestellten Gegenstände praktisch vorher auf die Leinwand modellierte, bevor er sie nachher mit Öl übermalte.
Sehenswert sind natürlich auch die vielen Zeichnungen und Radierungen, allesamt mit viel Liebe und Feingefühl hergestellt, die aber leider neben den groBen Ölbildern ein wenig an Gewicht zu verlieren scheinen. Die Ausstellung kann samstags und sonntags von 14 bis 18 Uhr sowie nach Vereinbarung besucht werden. Kontakttelefon: 0 22 03/8 39 85.

(Traducción)

Wochenspiegel Colonia-Porz

30 de Noviembre de 1988

Nueva exposición en la Kloster-Galerie


(rh). Podrán verse las obras del artista español Juan Vicente Vega hasta el domingo, día 11 de diciembre, en la Galerie im alten Kloster de Zündorf, Gütergasse, 33. Vega, nacido y criado en Alemania, pero residente en Granada desde hace cinco años y medio y estudiante de Bellas Artes en dicha ciudad, expone por primera vez en Alemania, sus obras ya conocidas en España.
Las cosas en descomposición también pueden ser bellas, pueden poseer su propia magia, su propio encanto. Esto lo demuestra el artista al visitante de la exposición de forma impresionante. Objetos, como antiguos aperos de labranza oxidados y herramientas desgastadas, los acerca a un primer plano sobredimensional, cubiertos por la pátina de la desintegración y colocados en el extenso y encandecido paisaje español. De este modo se produce una interacción que involuntariamente cautiva al espectador. Además contiene la obra enunciados filosóficos que nos hablan del devenir y el fin de las cosas. Los motivos parecen resaltar plásticamente. Esta aparente tridimensionalidad se consiguió con ayuda de numerosas virutas de plástico, con las que Juan Vicente Vega modeló previamente los objetos representados sobre el lienzo para luego cubrirlos con óleo.
Por supuesto también son dignos de apreciar los abundantes dibujos y grabados, todos realizados con mucho amor y sensibilidad, pero que desafortunadamente pierden algo de peso al lado de los grandes óleos. Se puede visitar la exposición los sábados y los domingos de 14.00 a 18.00 horas o a otra hora previa cita. Teléfono de contacto: 02203/83985.



Kölner Stadt-Anzeiger

Donnerstag, 24. November 1988

Blow-up des Eisens

Juan Vicente Vega stellt in der Kloster-Galerie aus


Zündorf – Menschenwerk, hineingesetzt in eine Landschaft, verrottend und doch nicht wegdenkbar, so stellen sich die Szenen des spanischen Künstlers Juan Vicente Vega dar, die zur Zeit in der Galerie im alten Kloster in Zündorf ausgestellt sind. Obwohl von der Farbpalette her und auch von den Motiven eigentlich recht friedlich angelegt, haben die meisten Bilder einen ungeheuer kraftvollen Spannungsbogen.
Das liegt an der Sehweise des Künstlers, der Werkzeuge und Eisenteile in harmonische Landschaften setzt. Und sie dann durch ein überdimensionierendes Blow-up heraushebt, sie vergröBert, sie machtergreifend sein läBt. Da deckt ein Pflugschar das Szenario zu, da rollen harte Eisenringe in die zarten Landschaften.
Vega scheint fasziniert von dem stählernen Material und von seinen rostigen Farbnuancen. Er arbeitet das Verrotten nicht nur in der Kolorierung heraus, er gibt den Objekten durch rauhe Oberflächenstrukturen eine starke Dreidimensionalität. Was grob sein soll, wirkt nicht nur grob, sondern ist es auch.
In einer anderen Bilderserie geht der Künstler, der in Bergisch Gladbach geboren ist und erst vor fünf Jahren in seine spanische Heimat zurückkehrte, wo er in Granada studierte und öffentliche Aufträge ausführte, mehr abstrahierend vor. Bewegte Strahlenformationen sind zu sehen, denen ein gewisses Leuchten innewohnt, die eine Art Hoffnungsschimmer haben.
Neben diesen dominanten Arbeiten geraten andere Bilder des Künstlers etwas ins Hintertreffen: Sehr schöne, zarte, mit Tusche gezeichnete Aktstudien zum Beispiel. Oder gelungene Stilleben in Kohle, wie der Regenschirm auf dem tuchbedeckten Stuhl. Oder die spanische Stadtlandschaft, bei der Juan Vicente Vega beginnt, die Impression kubistisch aufzulösen. Die Ölbilder, Zeichnungen und Radierungen sind noch bis zum 11. Dezember ausgestellt.

Halvard Langhoff

(Traducción)

Kölner Stadt-Anzeiger

Jueves, 24 de noviembre de 1988

Hierros en blow-up

Juan Vicente Vega expone en la Kloster-Galerie


Zündorf- Obra humana, inmersa en un paisaje, putrefacta y sin embargo indispensable. Así se presentan las escenas del artista español Juan Vicente Vega, que actualmente se exhiben en la Galerie im alten Kloster de Zündorf. Pese a la serenidad del colorido y del motivo, la mayor parte de los cuadros posee un poderosísimo arco de tensión.
Esto se debe al modo de observación del artista, que coloca herramientas y piezas de hierro en paisajes armónicos. Las realza por medio de un blow-up sobredimensionado, las agranda, las deja ostentar el poder. Una reja de arado se apodera del escenario, unas argollas de hierro invaden rodando el delicado paisaje.
Vega parece fascinado por el material acerado y por los matices del óxido. Pero no es la coloración el único medio con que elabora la corrosión, pues otorga a los objetos una acentuada tridimensualidad por medio de gruesas texturas. Lo que ha de presentarse como áspero, no sólo produce tal sensación, sino que realmente lo es.
En otra serie el artista –nacido en Bergisch-Gladbach y residente en su país desde hace sólo cinco años y estudiante en Granada, donde ha realizado encargos oficiales- recurre a la abstracción. Se observan formaciones radiales en movimiento que albergan una cierta luminosidad, de la que emana un determinado resplandor de esperanza.
Otros cuadros del artista quedan algo relegados a un segundo plano, al lado de los trabajos dominantes: por ejemplo los estudios de desnudos a pluma, muy bellos y delicados; o los logrados bodegones a carboncillo como el paraguas sobre la silla cubierta de tela; o el paisaje urbano español, a cuya impresión comienza a aplicar Juan Vicente Vega la descomposición cubista. Los óleos, dibujos y grabados seguirán expuestos hasta el día 11 de diciembre.

Halvard Langhoff